jueves, 6 de noviembre de 2008

Malhumor

Entré al vagón con libro en mano y audífonos. Una suerte que traía pegada a la suela del zapato, hizo que perdiera el tren; ese mismo que iba lleno hasta más no poder, el mismísimo que fue reemplazado casi inmediatamente por otro que venía prácticamente vacío. Feliz de no tener que leer de pie, ocupé mi asiento y me disponía a continuar la lectura con mucho esmero, a transportarme al período dictatorial dominicano del siglo XIX, en una obra interesante aunque un poco confusa, que me rehúso a dejar a medias.

La reacción natural es echar un vistazo alrededor, una de las lecciones sutiles de esta gran ciudad, para saber, principalmente, quién es quién, e identificar las caras inofensivas y las amenazantes.

Así fue como lo vi sentado frente a mi, en una esquina de la larga fila de asientos, envuelto en capas y capas de ropa y un abrigo grueso, descolorido y rasgado, encorvado hacia adelante con la cabeza entre las piernas; pantalones negros, polvorientos y zapatos rotos. Es una imagen muy común, que sigue siendo para mí, sumamente impresionante.

Luego de dos paradas, el indigente salió del vagón. La señora que estaba sentada a su lado hizo un gesto de disgusto disfrazado de alivio y se negó a ocupar el puesto de aquel pobre hombre para hacerle espacio a dos amigas que querían sentarse juntas. Un señor, sentado a la izquierda de la señora, la miró enojado, se levantó y ocupó él el asiento de la esquina para que las dos muchachas pudieran charlar sin tener a dos personas de por medio.

Jamás en el resto del viaje pude prestarle atención a mi libro. Ella no me lo permitió. Y es que, poco después de la mirada de disgusto del caballero, se puso a mascullar, malhumorada, por el llanto de una bebé.

Foto: Internet

7 dejaron una pista:

  1. En NY si te dieran un chele (centavo) por cada gente con malhumor que te encuentras en el tren, todos seriamos millonarios; aun no comprendo como muchos subsistimos en esta ciudad tan conglomerada llena de locos y genios, gente buena y el doble de malos. Interesante tu observacion!

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  2. Si tienes toda la razónm estar un tren con todos esos acontecimientos, es increíble y pasa cada historia en los trenes, muy buenos detalles en tu historia muy interesante, un beso

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  3. De qué disfrutará esta señora???
    Hay una frase de mafalda que me encanta "Comienza tu día con una sonrisa, verás lo divertido que es ir por ahí desentonando con todo el mundo."
    en realidad es de Susanita
    Un beso:)

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  4. Uuuy, de veras que se pudieran escribir libros y libros de acontecimientos asi que suceden aqui. Desde antes de venirme a vivir a NY me dijeron que la gente aqui no se rie...jejeje! De veras Themys, cada vez que una ve a gente sonriendo es como algo diferente, no? Aqui se vive con mucha estres y mal humor. Lastima que son los turistas los que verdaderamente disfrutan de lo bello de la ciudad.

    Abrazos.

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  5. Hola, Themys...

    La gran ciudad tiende a volveros uraños, pero debemos aceptar a nuestros semejantes tal y como son, desde el indigente hasta la más encopetada señora.

    Es dificil pero necesario, al fin de cuentas con una sonrisa todo se compone.

    Un abrazo.

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  6. La señora es una inhumana y francamente estupida... Bitc...

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  7. Ta' duro sentarse donde ha quedado aún una peste trasnochada.

    Aparece mucha gente fina, que inexplicablemente se mezclan con el vulgo en estos trenes, y en vez de disfrutar de su viaje le molesta todo lo que ven y escuchan.

    Ante esto nada se puede hacer.

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