
"Mami, cuéntame un cuento..."
"Ve y dile a tu papá, 'que yo estoy cocinando".
"Papi, cuéntame un cuento".
"Yo me sé un sólo cuento... Había una vez, un niño que se puso a caminar. Y camina, camina, camina, camina, suuube lomas, baaaja lomas, suuuube lomas, baaaaja lomas, (pausa dramática)...y camina, camina, camina, camina..."
"Papi, eso no es un cuento".
"Espera, no has escuchado el desenlace. (Otra pausa dramática)...Y camina, camina, camina, camina. Suuuuuuube lomas, baaaja lomas, suuuuube lomas, baaaaaja lomas..."
"Ve y dile a tu papá, 'que yo estoy cocinando".
"Papi, cuéntame un cuento".
"Yo me sé un sólo cuento... Había una vez, un niño que se puso a caminar. Y camina, camina, camina, camina, suuube lomas, baaaja lomas, suuuube lomas, baaaaja lomas, (pausa dramática)...y camina, camina, camina, camina..."
"Papi, eso no es un cuento".
"Espera, no has escuchado el desenlace. (Otra pausa dramática)...Y camina, camina, camina, camina. Suuuuuuube lomas, baaaja lomas, suuuuube lomas, baaaaaja lomas..."
Cada vez que había algún familiar de huésped en mi casa, mi único requisito para compartir mi habitación era que me contaran cuentos. Así aprendí, a través de los años, el cuento de Chinchilín, de boca de Tati, Nilda me contaba el de la muñequita que hacía pupú de oro, Argentina me hacía historias de fantasmas de Villa Riva, Nancy y Minerva me hablaban de la universidad; Marola, de sus viajes; abuela, de la vida en el campo; y los más largos, descriptivos y complicados de todos, los de abuelo.
Quizás todos ellos contribuyeron de alguna forma en mi deseo de escribir una novela; de la que por cierto, no he contado lo suficiente por este espacio (estoy esperando el momento más indicado). Y tal vez también fueron motivadores silenciosos de aquella "película" de aventuras infantiles que escribí a los 10 años, (me duele tanto no saber qué hice con ella, seguro me mataría de la risa leerla ahora).
Cuando fui a los estudios de Rahintel, al concurso de Tobogán, me cautivaron tanto las cámaras, que decidí que mi pasión sería producir televisión y tuve la suerte de que me tocara ir a una secundaria que ofrecía precisamente un programa de producción; por lo que la carrera universitaria se me hizo sumamente fácil.
Ahora sigo haciendo lo mismo, historias (las noticias cuentan como historias, ¿verdad?), porque aunque sean la realidad, eso es lo que representan para los televidentes que no se ven afectados directamente por los reportajes, sólo relatos, que en demasiadas ocasiones son para mi, extremadamente tristes.
Al final, creo que papi tenía razón con su cuento, y pienso que eso es lo que nos pasa a todos. No hacía falta que me contara el final, pensándolo bien, quizás fue mejor que no lo hiciera. Lo que busco es escribir una novela, y he pasado tanto tiempo con ese deseo, subiendo lomas y bajando lomas, haciendo cosas que me gustan, pero aún anhelándolo y pasando trabajo, subiendo lomas y bajando más lomas, esperando que llegue ese día, el momento cuando ocurra el 'desenlace' y alcance y escale esa lomita tan difícil de encontrar.
Foto: Niño en Salcedo, República Dominicana, Mayo del 2008
Es así como el cuento de tu papá, tenemos que amar el camino, aprender a disfrutarlo, esperando lo que queremos nos perdemos el presente, deberíamos vivir al revés, saborear este momento y dejar que llegue lo que tiene que llega.
ResponderEliminarEs fácil de decir..., acabo de despediciar un momento que me daba la vida por no practicar lo que predico. Ya lo aprenderé.
Me encantan tus historias.
Un beso
Tu sueño es como un cuento del que tarde o temprano escribirás el "desenlace", que será la publicación de tu novela.
ResponderEliminarUn abrazo.
Me ha gustado ese cuento infinito.
ResponderEliminarPerfecto para chiquitines preguntones, y muy buena analogía para regir nuestras vidas, me hace recordar el mito de Sísifo.
Algún día se te cumplirá lo de escribir tu novela, esperamos leerla algún día.
Me gusta la simpleza con la que cuentas tu historia que es reamente más compleja e infinita. Me gustan tus anhelos y sé que llegarás a lograrlos muy pronto, relatas muy bien, este diario relato me gusto mucho. Un beso
ResponderEliminarCreo que si algo he aprendido en mi corta vida, con todas las multiples cosas que me han acontecido, es que lo importante no es donde llegas sino el camino por el que te toca cruzar antes de llegar. Cada vez que se nos cumple un sueno, los que analizamos nuestras propias vidas comprendemos, que seria imposible disfrutar el triunfo sin haber aprendido lo que solo el camino nos ensena.
ResponderEliminarSe que mientras mas tiempo tarde esa novela en llegar, mas buena sera.
Un abrazo.
No te preocupes, casi todos los cuentos tienen un final feliz y los que no, bueno esos siempre te dejan una moraleja que te ayuda a sobrepasar los obstaculos y ser mejor.
ResponderEliminarAy no se porqué al leer este post, me vinieron a la mente Luis y Adri...jejejejejejeje
ResponderEliminarESTE POST ME FASCINA...ES MI FAVORIO, después del de Yamasá--of course.