miércoles, 8 de octubre de 2008

Tambora y mangú

Ya comenzó el escándalo. Se paseaba por la casa con su tamboda nueva (un regalo de la tía Marola directo desde RD), tocando con su palito un son cavernícola y queriendo plasmarle un novedoso diseño con sus cololes; garabatos que quizás sólo yo considero obras de arte y que tuve que obligarlo a limpiar para que entienda que sólo se pinta en el papel y no en las paredes ni en tambodas.

Tan entusiasmada, yo, con el regalo, aproveché una oportunidad en la que el instrumento musical (esencial en todas las infancias dominicanas) quedó olvidado en el pasillo y me puse a tocar. ¡No, mami, no! Ningún juguete es muy atractivo hasta que se ve en manos ajenas (regla número uno en el manual de niños de dos años --y el cual voy aprendiendo chin a chin). Pero las mamás somos convincentes, y a él le encanta hacerme reír, así que cuando le dije que bailara y me moría de la risa, ya no le importó que yo tuviera la tambora.

Tenía que ser una tarde para dejar a mamá asombrada, quizás porque no le molesta que me lo coma a besos.

Adri, es hora de cenar, ¿quieres arroz con carne?

¡No!

¿Quieres papa (puré) con queso?

¡No!

¿Y qué quieres?

Mangú.

¡Dime que no lo lleva en la sangre!

Foto: Tambora de Adrián.

3 dejaron una pista:

  1. A ese niño lo tienes que traer a vivir a mi barrio...

    ResponderEliminar
  2. JuanMan, yo siempre se lo he dicho...ay es que ella va a pagarla todas...desde no parecer dominicana hasta privar en fruta fina...lol jkkk manita...pero es cierto, Adri is soooo banana down! lol way to go boy! diiiigo, "ahi eh'que prende Adri".

    Ep

    ResponderEliminar