Camino al supermercado un domingo, con preocupaciones de más en la mente y hablando de política, me perdí, en unos de esos momentos de silencio, por el infinito de un cielo azul que me miraba y que, desde el interior del auto se veía extraordinariamente exquisito, demasiado, para ser un día ventoso.Papi, otra canción.
Eso fue lo que dijo la vocecita detrás de mí. Me volteé para verlo y sonreírle, se parecía al muñeco Michelin, con ese chaquetón tan grueso.
Otra canción, repitió Adrián con una convicción propia de sus casi dos añitos.
Mi esposo le contestó entre asombrado y ligeramente ofendido, ¡Pero, esto es un clásico!
Era un merengue de los ochenta, de esos que dominan las estaciones de radio los fines de semana, llenándolos de nostalgia, de recuerdos de la infancia, de momentos que quedaron paralizados en el tiempo, y que la música, siendo a su modo el botoncito de "play", los pone en movimiento.
Ya las sentía venir, memorias de viajes por carretera de regreso de paseos, o tardes en la playa, cuando papi ponía esa estación de radio que siempre tocaba boleros, unas canciones que me daban un sueño incontrolable, implacable y feroz.
Lee letreros si no te quieres dormir, me decía.
De esa forma ponía a prueba mi reciente destreza en el lenguaje, Go-me-ro-San-Lu-is, Col-ma-do-Mi-la-gros, Fe-rre-te-rí-a-Clau... Justo antes de pedir nuevamente que cambiara de música, caía rendida. Y luego, cuando jugaba con las cosas del estante y me tropezaba con uno de los elepés del trío Los Panchos, recordaba mi triste derrota y me proponía ser más convincente la próxima vez.
Ya sé que todavía faltan muchos momentos en los que sentiré que la historia se repite, que cobren vida todas las veces que mis padres o mis tíos me dijeron "espera que tengas tú, hijos", y que sucedan siendo Adrián mucho más pequeño que yo en esos tiempos, pero tal vez, hay algo más detrás de todo eso, un denominador común...
...quizás, aunque fuera la más remota de las posibilidades o al menos en este caso, esa similitud podría ser el cielo azul; el mismo melancólico paisaje celeste que hace tantos años me vio soñolienta, en el asiento de atrás del carro de papi, implorando, chiquitita, por otra canción.
Foto: Composición en Photoshop.
el cielo y las canciones tiene el poder de abrir nuestra memoria y tu de expresarlo....
ResponderEliminarAsí como dicen, la historia se repite.
ResponderEliminarTambién se dan los casos a la inversa, una vez conocí una muchachita de trece años que me decía que su artista favorito era Ramón Orlando, de una vez me dije:
"Seguramente esa es la música que escuchan en su casa sus padres, ya que una jovencita no puede saltar con esa por su cuenta."
Saluditos.
P.d. Estuvo buena esa de ver los letreros.
Awww! Que lindo! Esos momentos causan risas y recuerdos. Debiste mirar a tu hijo con ternura y nostalgia de tu ninez. Muy linda tu anecdota!
ResponderEliminarAngeles, tienes toda la razón... y es un poder muy dulce.
ResponderEliminarBaakanit, ese tipo de niños son casos rarísimos...me alegra que todavía existan.
Multifaceted, ese muchachito me mata de la risa a cada rato.
Un abrazo,
"Otra canción" era lo que yo le pedía a mis hermanas mayores que gobernaban tiránicamente la posición del dial de la radio. Para ellas solo existía la música disco y no era que me disgustara tanto, de hecho había un par que me gustaban mucho, pero esa manía de oir las canciones a todo volumen, al menos acabando de salir del colegio, no me hacía mucha gracia. Sin embargo, los gustos de Papi y mami no me disgustaban: Julio Iglesias, Danny Rivera, Lolita Flores, Domenico Modugno y algunos artistas más que teníamos en 8-track, jajaja!!!
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